Tras una estancia de un mes (Agosto de 2004) en la Comunidad de Niños Sagrada Familia (Lima, Perú), Juan Carlos y Cristina pudieron conocer a su fundador y director, Miguel Rodríguez Candia, y a los 270 menores, que en aquella época formaban dicho hogar. Tras su regreso a Jerez y convencidos de la necesidad de actuar, deciden agruparse e iniciar un nuevo reto. De esta forma en Octubre de 2004 nace la Asociación Zapallal, siendo en el mes de mayo del siguiente año cuando tiene lugar la presentación ante la ciudadanía y estamentos oficiales. Desde entonces, la acogida por parte de los jerezanos ha sido muy positiva y la presencia en los medios ha sido muy importante.
En Noviembre de 2006 Miguel visita España. Su personalidad y carácter no pasan inadvertidos para todos los que tienen la oportunidad de acudir a alguna de sus conferencias. Este hecho se ve claramente reflejado en un incremento importante en el número de altas durante ese período.
Desde principios del año 2010, viendo las acuciantes necesidades de la infancia en otros tantos lugares del mundo, hemos decidido ampliar nuestro campo de actuación y estamos abiertos a iniciar nuevas

colaboraciones con otros hogares, compaginándolo, en todo momento, con la ayuda a la Comunidad.
De ese modo, en Junio de este mismo año, empezamos apoyando un pequeño proyecto de implementación de una zona de juegos de un
Centro Educativo Reynel Funez situado en Comayagüela (Honduras). Finalmente, a partir de Septiembre de 2010, comenzamos nuestra nueva andadura iniciando la colaboración con dos nuevas instituciones de Sudamérica que basan su trabajo en el apoyo a la infancia mas desfavorecida: el
Centro San Pedro (Bolivia) y
el Albergue Nopoki (Perú).
presentamos a los ciudadanos de Jerez de la Frontera, invitando a la Delegada de Políticas Sociales y del Mayor y convocando a los medios de comunicación, así como a la ciudadanía.
A día de hoy 400 socios los que formamos la Asociación Zapallal. Contamos con una sede y nos organizamos en diferentes grupos de trabajo. Algunos voluntarios han viajado hasta Perú y nos han traído las sonrisas y el amor de los niños a los que apoyamos. Todo ello nos anima a seguir hacia adelante confiando en que otro mundo es posible. .